viernes, 25 de abril de 2008

Burn, baby burn!

Rambo se enfrentaba al frío, al barro y al dolor. Pero persistía en su venganza. Charles Bronson era abatido por la soledad, por el recuerdo de su esposa y de su hija. Pero persistía en su venganza. Schwarzenegger lidiaba con un monstruo invisible que asesinaba a todo el mundo en la mitad de la jungla. Pero persistía en su venganza.
La tenían muy fácil.
No se tenían que enfrentar con lo que me tengo que enfrentar yo. Más temible que el dolor, que recuerdos atormentadores y que monstruos invisibles que coleccionan cráneos.
No se tenían que enfrentar con la marimacho del Patova enamorada de ellos.
Se para al lado mío. Juega con su pelo, en un titánicamente ridículo intento de ser seductora. Es como si Stalin se hubiera dejado un bucle y lo acariciara mientras me hace ojitos.
–¿Sí…?- apuro, incómodo. Quiero que se vaya. Mi venganza contra Pastelito está a punto de empezar y está arruinando todo.
Ella sonríe. –Nada.- dice apenas, y sigue jugando con su pelo.
La miro, perplejo. Es menos femenina que Patoruzú. Resoplo. Giro hacia mi computadora y finjo revisar un Excel. Subo y bajo. Tipeo numeritos sin sentido. Pero ella sigue ahí.
Maldita sea.
Se acerca la hora en la que Pastelito se va a almorzar. Este es el momento justo. El momento que estuve esperando ayer y hoy. Y esta marimacho no se va.
–Eh… ¿Te puedo ayudar en algo?- le pregunto, con un tono seco, para ahuyentarla.
Ella niega con la cabeza.
Me digo que apenas mi tono seco no va a ahuyentarla. Debe estar acostumbrada a que la ahuyenten hordas de campesinos con antorchas y rastrillos. Entonces toso. –Mirá, estoy medio ocupado.- comento- ¿Me podés decir qué buscás acá?
Sin pedir permiso, sin sutileza y sin lentitud que me permita esquivarla me encaja un beso en la boca.
¡Argh!
Me echo hacia atrás.
Quiero gritarle.
Gritarle e imitar la secuencia de Jim Carrey en Ace Ventura cuando se da cuenta que se acostó con un hombre. Pero un gramo de humanidad y de cordialidad aún perdura en mí. Por más que las risas y los aplausos me rodeen. Entonces, apenas, contengo la expresión de asco que se apodera de mi rostro y freno el impulso de escupir.
Mientras deseo que me devore la tierra, o el piso de abajo, en este caso, lo veo pasar a Pastelito. Las risas me nublan la visión. Pero ahí se va. Es demasiado tarde. Demasiado tarde para la venganza que estuve planeando por dos días.
No sé dónde esconderme.
Y la marimacho sigue a mi lado, confusa, sin entender las risas y las burlas de todo el mundo. Porque todo el mundo está de pie. Todos. Y yo que iba a defenestrar a Pastelito en mi honor y en el suyo también.
Me digo que no. Que voy a cancelar mi venganza. Los voy a despojar de mi estandarte. Todos. Van a arder todos.

14 comentarios:

Ganesha dijo...

que asco, dios mioooooooo, que ascoooooooooo!

Anónimo dijo...

Hoy no hubo ecos! Bu.

tiacosas dijo...

"Van a arder todos"

Interesante iniciativa...

Wilfredo Rosas dijo...

jajj
En un momento casi puse "Los ecos de las risas me nublaban la vista" pero me acordé de vos, Nati, y decidí no caer en lo mismo.

Roncadera dijo...

Q la ira no t ciegue y ensucie tu plan final...sè q no va a pasar..pero no savìa q postear...

Anónimo dijo...

1ro puaj!

2do Que ardan todos!!! wiiiiii

Porteñita Secreta dijo...

Hacete la listita de Beatrix Kiddou.

Silvina dijo...

Sí!! Bien a lo Beatrix!! Queremos venganzas! muchas! sangre! siliconas pegadas en los vidrios y corbatas enredadas en cuellos...
Tacos clavados en ojos!

Sería terrible. Pero tomalo como una metáfora mejor.

Marcelo B. dijo...

Qué asco, por dio'!!!!!!!!
Probá con buches de lavandina, por ahí se te vá...
Bueno, la mejor forma de sacarte esa amargura sería comerte el caramelito de Victoria, perdón que sea insistente. De paso, cañazo...
Saludos...

kipzy dijo...

mas que ecos vienen a ser reberberaciones de lo feo y asqueroso, puaj

Anónimo dijo...

Tu blog me lo recomendo la recepcionista del horrible consultorio medico de mi ex-trabajo.

Excelente blog.

Anónimo dijo...

donde se buscan los formularios de acoso?

Anónimo dijo...

No sé si miras los comentarios nuevos a entradas pasadas, pero me resulta raro -y a la vez interesante, estimulante, que se yo- que te acuerdes de un conjunto de letras ordenadas mas o menos al azar (nati), y evites escribir sobre ecos, un tópico que te apasiona y te obsesiona a la vez.
No, si los ecos vienen a tu mente, creo que es solamente justo que los ecos se materialicen en tus relatos. Los ecos están en tu imagen mental, que los ecos estén en la mía también.

oyomepongoloco! dijo...

jajajajajajjajajjajaj muuuy bueno éste! las hordas de campesinos con antorchas y rastrillos!