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martes, 4 de enero de 2011

Cuando dos loquitos

Enero deriva de Janarius que deriva de Jano, dios de los comienzos.

Los comienzos se dan donde y cuando se tengan que dar. Pueden ser forzados, sí. Pero precoz será el final también.

Los comienzos despuntan constantemente. Sólo tenemos que tomarlos por la mano e ir con ellos. Pero a algunos los ignoramos. A otros los esperamos hasta que se den de otra manera. Rara vez se dan. A muchos no nos atrevemos.

Por motivos emocionales evidentes a varias personas les agradan los comienzos multitudinarios. Los tranquilizan. Les permiten formatearse. El primero de enero es, sin dudas, el mayor de ellos.

Mi manager es una de estas varias personas. Se vino hoy con botellas de sidra. Ayer había faltado. Repartió vasitos de plástico y propuso un brindis por el comienzo de un buen año y todas esas cosas que se dicen.

Brindamos. Fingimos una risa. Nos quedamos parados charlando como para no desmerecer el brindis. Y porque, también, cualquier excusa que nos mantiene lejos del trabajo es siempre válida.

No quiero darle riendas sueltas a mi paranoia pero creo que el tipo tiene mi nombre en alguna lista. Siempre está buscándome a ver qué hago o qué no hago. Me pispió hablando con ella y vino.

-¿Y, Wilfred?- me lanza, acercándose como un tiburón se abre paso hasta su presa- ¿Qué se cuenta?

Levanto mi vaso. -Genial esto del brindis. Me pone muy contento.

Ella, que la amo, sonríe y me da el pie. Por eso la amo. ¿Cómo no amar a alguien que siempre te da el pie? -¿Sí? ¿Por?- dice. Minimalista su pie, sí. Pero efectivo.

-¿Cómo por? Se casaron Neil Gaiman y Amanda Palmer. Cuando dos locos lindos se juntas hay que brindar.

Mi manager adopta una expresión de desconcierto. -Esto era por el año... ¿Quién? ¿Quién dijiste?

Ella sonríe aún más. -¿En serio? Debe haber sido genial la fiesta.

-¿Los conocés?

-¿Cómo no conocerlos?

La miro con todo el amor que un hombre puede sentir pero disimulado. -Tengo unas fotos que chusmeé por ahí. Si querés te muestro.

-Dale.

Y ahí se queda mi manager, sosteniendo un vasito de plástico con sidra, vistiendo una expresión de desconcierto y brindando solo por un falso comienzo. Salud.