lunes, 2 de noviembre de 2009

Tufillo a tridimensionalidad

Hay objetos, personas, lugares, comidas, músicas, textos, y hasta gestos, que transitan día a día por los senderos de la bidimensionalidad. No se despegan de su carácter superficial y previsible.
Tomemos, por ejemplo, las historietas. No las viñetas de humor que aparecen en los diarios. Sino el comic. La mayoría de la gente piensa que recorren la bidimensionalidad de tetas y superhéroes. Que no se apartan de una lectura masturbatoria de una adolescencia tardía.
Grave error.
Déjenme ejemplificar con From Hell, un comic de (al menos) 500 páginas, de Alan Moore y Eddie Campbell.
Hicieron una película basada en esta historieta. Actuó Johnny Deep. Quizá la recuerden. A Alan Moore le disgustó tanto la adaptación que pidió que en todas las veces próximas que adaptaran una historieta suya no lo mencionaran nunca como creador. Que no quiere tener nada que ver con lo que hagan con sus historietas. Quien lea la novela gráfica sabrá entenderlo.
From Hell, la historieta, es una obra sublime, profunda, ramificada y dura, dura como ninguna. Alan Moore toma a Jack el destripador como padre del siglo XX. Lo entrelaza con el periodismo fabulador y sensacionalista. Con la hipocresía. Con la violencia. Los resentimientos. El sopor. El aburrimiento. Las conexiones del poder. Con una sociedad inmovilizada. Con frustraciones sexuales. Con el grito desesperado que se escucha de fondo en el día a día. Lo entrelaza con lo que veo, escucho y siento todos los días en esta oficina.
No es una lectura sencilla. Por ejemplo, hace un recorrido por la arquitectura de Londres y su significado simbólico. Sobre detalles de arquitectos paganos en iglesias cristianas. Sobre diversas religiones y sus similitudes y significados. Sobre la historia inmigratoria, política, religiosa y económica de Londres. Sobre la evolución del cerebro a lo largo de los siglos y su influencia en la subjetividad. Sobre el antiguo culto a divinidades femeninas, y el poder social que tenían las mujeres en los comienzos de los tiempos. Pues la mujer daba a luz y ese fenómeno no se entendía del todo y era alabado y la mujer, venerada. Sobre cómo el hombre se rebeló, tomó su poder, la dominó, sumió, y con símbolos y dioses la mantuvo así. Sobre cómo el sacrificio de vírgenes o del primer nacido son sacrificar la sexualidad de la mujer: su inicio o su fin. Un concepto sin duda curioso e interesante, al cual remite con hallazgos arqueológicos, antropológicos y legales. El rol más bien sumiso de la mujer desde hace miles de años hasta no más de 50 años atrás, desde la prohibición del voto, de educación, de trabajo, de decisión sobre su embarazo, su rol recatado y pasivo en la sexualidad y el cortejo, su similitud de propiedad en casamientos por arreglo, hasta de prohibición de fumar en público, no es gratuito. Habla, luego, sobre las veces en la que la mujer buscó resurgir. Y sobre cómo el hombre, con crueldad, religión y símbolos, intentó seguir manteniéndola dominada. Y traza a Jack el destripador como punto cumbre.
No es sin dudas una lectura sencilla. Ni agradable. Porque remueve muchas cosas atávicas, antiguas, que parecían estar dormidas adentro de uno.
A ver.
Imagínense esto.
Imagínense a una prostituta, llamada Mary, de la Inglaterra Victoriana.
Imagínensela linda y dulce y perdida en la vida.
Imagínensela borracha, sí. ¿Pero qué otra le quedaba? Se vendía por monedas con tipos que la embarazaban porque le acababan adentro sin que ella pudiera evitarlo. Que le tiraban las monedas en la calle. Que la insultaban. Con proxenetas sacándole dinero. Con la sociedad mirando para el otro lado. ¿Qué otra le quedaba a Mary?
Imagínensela siendo mutilada por Jack el destripador.
Y no sólo eso. Sino con violencia y calma e intimidad y soledad. Tomándose su tiempo. Jugando con las partes de su cuerpo.
E imagínenselo a Jack, mientras le rebana los pechos, apareciéndose con ella, ya descuartizada, en una oficina.
Imagínenselo a él, ensangrentado, cuchillo en mano, hablando a oficinistas que no lo escuchan.
Imagínenselo diciendo lo siguiente:

Niños morosos, bárbaros, jugando sin alegría con sus juguetes inconmensurables. ¿De dónde proviene el sopor de sus ojos? ¿Cómo este siglo los ha adormecido tanto? ¿Debe el hombre recibir maravillas sólo cuando perdió todo asombro?
Su época nació con sangre y fuegos, mientras que ustedes puede que no vean ni la más mínima chispa. Su pasado es dolor y acero. ¡Conózcanse! Con todos sus números titilantes y sus luces, no piensen que están desconectados de la historia. Su raíz negra los nutre. Está adentro suyo. ¿Están tan dormidos que no pueden sentir el aliento de esta sobre su cuello, ni ver la sangre que empapa a sus puños? ¡Véanme! ¡Despiértense y mírenme! He venido a ustedes. Estoy entre ustedes siempre. […]
Una cultura desinteresada. […] Sus mujeres, muestran todo menos sus sexos y sin embargo esta exposición no provoca ni la más mínima respuesta. Su propia carne no les significa nada. ¿Qué pensarán ustedes de mí? Que soy un antiguo demonio o un pequeño desagradable horror. Sin embargo, ustedes me asustan. No tienen alma. Con ustedes, estoy solo. […] Este desafecto. Es el Apocalipsis.
Ah, Mary, cómo el tiempo nos ha igualado. Somos iguales, ambos meros curiosos de nuestra desvanecida época en este mundo sin lujuria. En este mundo soy ignorante, mientras que vos… vos sos virtuosa.

Y la abraza, diciéndole eso la abraza. Y lo hace con dulzura. Con amor. Empapado en su sangre. Con sus vísceras y venas colgando de sus manos.
Si puede haber algo tan jodidamente tridimensional, con tantas lecturas distintas, en algo por prejuiciosa antonomasia bidimensional como es la historieta, sin dudas lo puede haber en el gordo Spam.
Puedo estar equivocado sobre su bidimensionalidad: decir chistes y engordar.
Puedo haberlo juzgado mal. Después de todo, lanzó un chascarrillo sobre la Guerra Fría. Una persona insípida, aburrida, monótona, no haría algo así.
Hay cierto tufillo a trisimensionalidad ahí.
Me acerco a su escritorio. Le pregunto por su fin de semana. Me comenta que fue al teatro. Levanto mis cejas, en aprobación. Temo que me diga una de esas obras con tetas y culos al aire y humor de pacotilla. Me dice que fue a ver al Fantasma de la ópera. Levanto aún más mis cejas. En un arrebato de amistad voy a cantarle uno de los leitmotivs. No el de amor. Sino el pulenta. El chaaaan chan chan charan chan. El sing for me. El de Nightwish. El gótico. El que la descose. Pero se me adelanta.
–Chaaan... chan chan charan chan. Charan chan.- canta.
Asiento con la cabeza. Encontré a alguien interesante debajo de esa coraza desagradable. –Terrible, ¿no?- digo.
–Terrible bolazo, man.- contesta- Un embole la música. Y esa canción, en particular, es re careta.
–Careta.
–Careta, sí.
Entrecierro los ojos. –Pero a vos... ¿Qué música te gusta más o menos?
–CC.
–¿La de La niñera? ¿Sacó un disco?
–No, boludo. Cristian Castro.
–Ah.
–Eso es pulenta.
–¡¡Chaaan...!! ¡¡Chan chan charan chan!! ¡¡Charan chan!!- canto para mis adentros. Eso es pulenta. Pero bien, gustos musicales. Hay varios. Y a mi me gusta la música de Ucrania así que hace rato que aprendí a ser yo el raro.
–Fui con una minita.- me dice- Ella me llevó.- agrega, con tono rasposo y la mirada perdida más allá de la ventana, en el día gris. Una mirada taciturna, tal vez.
Bien. Coquetero. Hombre que entiende los deseos de una mujer. Que la acompaña. Que comparte un vino con ella y comparte un postre italiano y hablan sobre la obra y sobre ella. ¡Bien Spam, viejo y peludo!
–Seh.- agrega- La próxima elijo yo la obra de teatro.
–¿Cuál?
Vedetísima.
Lo miro. Contengo la respiración. Asiento quedadamente con la cabeza. Esto no está yendo a ningún lado.
Me distraigo enseguida con Majo. La veo caminar y me pierdo con el mayor disimulo posible en el deshielo de su ropa y en la insinuación de sus pechos. Entrecierro los ojos y siento su perfume. Muevo los dedos de mi mano, intentando adivinar el tacto de su piel. Me alegro no ser esos adormecidos inalterables descriptos por Jack.
El gordo Spam sonríe al ver mi mirada casi criminal. –Con ella fui.
–¿Qué?
–A ver al Fantasma de la ópera.
Lo miro.
Me mira.
Lo sigo mirando. Sus ojos hablan verdad.
Gordo Spam, tu tridimensionalidad será mi pie entre la bidimensionalidad de tu culo.

16 comentarios:

Anónimo dijo...

wow

Wilfredo Rosas dijo...

Hay dos personas cuyo objetivo para el año próximo es ser el lector número 190.000. Lo cual me llama la atención. También me llama la atención tu comentario, anónimo. ¿Habrá sido un "wow" de entusiasmo? ¿Un "wow" de repulsión? ¿O tu "wow" fue un "mom" haciendo la vertical?

Anónimo dijo...

fue un wow tipo wow

Wilfredo Rosas dijo...

Entiendo tu dolor.

jack dijo...

ganas plata con las publicidades?

Wilfredo Rosas dijo...

Estimado Jack,
No.

PD: ...pero quizá algún día.

Sergio Muzzio dijo...

El Gordo y Majo están como pintados para "La bella y la bestia"...

El bicho que camina dijo...

La tridemensionalidad del gordo forro, se fue para la mierda...
Hay veces que las apariencias no engañan...

The One Muppet dijo...

Hay idiotas que tienen la caradurez de presentar rasgos interesantes cada tanto. Para mi el Gordo Spam es uno de esos.

Ya nos irás contando y nos daremos cuenta bien.

Saludos Wil, muy bueno el post.

M* dijo...

"Gordo Spam, tu tridimensionalidad será mi pie entre la bidimensionalidad de tu culo..." BUENISIMO!! JAJAJAJAJ

Besos desde la terriblemente humeda y calurosa ciudad de Rosario!

M*

Sonia dijo...

I'm gonna trick ya', i'll trick ya' i'll trick ya' ...:)
Como siempre...un placer leer tus posts...

Anónimo dijo...

me encanto este post, pero hay algunas cosas que o no las entendi o no las lei detenidamente. despues vuelvo a postear para hacer alguna pregunta. es sobre el comic igual.

no soy muy de comics, pero éste parece interesante.

un abrazo W!

Wilfredo Rosas dijo...

Si, puse el link del premio. Pero más que nada es para que se metan y lean los otros post que tiene Oblogo. Una revista que me cae muy simpática.
Y Nacho, pregunte señor. Pregunte.

Cris dijo...

"Gordo Spam, tu tridimensionalidad será mi pie entre la bidimensionalidad de tu culo."

Dijo la condesa, con su habitual timidez... XD

Genial.

Anónimo dijo...

Yo fui directo a Oblogo 19 página 14.

Jiji


Chapa

Martín dijo...

Mané, al gordo Spam le cabe una buena patada, sólo por cancherearla.
Le saluda su antiguo compañero de radio.
Cordialmente,
Yo.