martes, 9 de noviembre de 2010

Fantasmas de amores pasados

Los fantasmas de amores pasados se regodean en nuestra necesidad de volver. No se puede volver. A cada instante somos otro. Pero los besamos, los acariciamos, mordemos y abrazamos y, por un momento, ese momento donde nos rendimos ante aquella necesidad, se calla el caos. Por un instante lo previsible y lo volátil desaparece. Creemos volver con ellos al pasado. Y ahí yacemos, cómodos, satisfechos, sin ser desafiados. En una ilusión.
Los fantasmas de amores pasados acechan en momentos novelísticos; momentos de debilidades o de fortalezas absolutas -es sabido que el comienzo de la caída de cualquier imperio o movimiento es en su mayor esplendor-.
Los fantasmas de amores pasados olfatean a la distancia y, habiendo ubicado el instante en cuestión, saltan al acecho. A veces les damos batalla. A veces nos rendimos ante ellos. Pocas veces nos encontramos, de otro a otro, como dos compinches que no vuelven al pasado sino que flotan en el presente.
Intento no rendirme ante aquella necesidad. A no sentir en cada caricia las caricias que le di tiempo atrás. A no escuchar en sus gemidos los gemidos del pasado, endulzados en tiempos de soledad. Intento reconocerla como otra. Y celebrarla así.
Pero no puedo.
Estamos los dos solos en la cocina de la oficina y no puedo evitarlo. Me pierdo en ella.
Sonrío. -Te extrañé.- le susurro.
Como, sí, como en idealizados tiempos pasados vuelvo primero yo a mi asiento para que nadie en la oficina sospeche.
Me recibe la injustificada enormidad de vida que es el gordo Spam. Descubre mi sonrisa complacida. -Estás chocho que pusieron la máquina de café vieja, ¿no? Tanto que hinchaste.
Levanto mi vaso de café hacia él. -No se le dice vieja a una señorita.- reto, y tomo un trago.

2 comentarios:

Tincho dijo...

Es asi, no hay posibilidad de nada sin el encuentro, sin lo actual. Pero no está de más, de vez en cuando, restituírle el valor al pasado. Como para saber donde anda uno parado, ¿vió?


Muy bueno el blog

David Gangarossa dijo...

Y como lo odio al gordo Spam.
Muy buena entrada Will.