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viernes, 17 de diciembre de 2010

A un paso de la tempestad

Va a llover. Va a llover pronto. Va a llover. Me lo repito una y otra vez, como un mantra, como un conjuro o, tal vez, como una incitación. Debe llover.
Juega en mi contra que pronosticaron lluvia. Y todos sabemos que al clima no le gusta concordar con lo que los meteorólogos argentinos vaticinan.
Juega en mi contra, también, que es viernes. Que mi mantra es visto con ojos iracundos por los de la oficina. Ellos desean un fin de semana desprovisto de lluvias.
Allá ellos con su postergación de la felicidad hasta el fin de semana, necesitando que todo salga perfecto en el mismo.
Allá ellos con su negligente concepción de lo perfecto que deja de lado a la lluvia.
Allá ellos con su engaño de que en los fines de semana dejan de bostezar.
Allá ellos con el dolor placentero que le representan los lunes, como hipocondríacos regodeándose siempre en una nueva enfermedad.
Allá ellos.
Porque va a llover. Va a llover pronto. Va a llover a cántaros. El diluvio, un poroto. Va a llover y llover y llover.
Allá ellos, en sus casas, mirando a través de la ventana. En la misma verán su reflejo, dividido entre el afuera y el adentro. Y en ese reflejo verán a su bostezo. Verán a ese parásito que es el bostezo. Verán que el mismo ha conquistado la totalidad de quienes son. Que ha devorado sus intereses, sus curiosidades, sus inquietudes, sus virtudes.
Se verán como un gran bostezo reflejado en la ventana de un monoambiente en un sábado lluvioso. Y me verán allá, en la calle, bailando bajo la lluvia. No hay nada más efectivo para contrarrestar al parásito del bostezo que bailar bajo la lluvia.
Va a llover. Va a llover pronto. Me lo repito una y otra vez, como un mantra, como un conjuro o, tal vez, como una incitación. Debe llover.

2 comentarios:

Michelle Durán dijo...

Y cuando llueve , es como si la ciudad se vistiera de gala.
Saludos.


=)

Mikel Nhao dijo...

Me identificó mucho con lo poco que he podido ver de este blog. Un saludo